Fuimos a este restaurante cerca de la Playa de La Malagueta. Pedimos una tostada, que estaba buena, pero nos la sirvieron fría y sin tostar, y un bocadillo de patata con una croqueta aparte. También pedimos dos aguas, por un total de 27,10 €.
Por desgracia, la tostada y el bocadillo estaban fríos, y la croqueta no era de patata, sino de una masa un poco viscosa. Una auténtica decepción.
Lo único positivo fue la amabilidad del camarero. El local es precioso y también ofrecen postres, embutidos y otras opciones para llevar. Sin duda, hay margen de mejora, sobre todo en cuanto a la calidad y la temperatura de los platos.