La comida estaba extremadamente salada, sobre todo la paella, y el servicio no fue muy amable. Volveré de todas formas porque antes estaba bastante bien, así que sí, volveré.
Una bienvenida muy cálida, un entorno precioso y una comida deliciosa.
La camarera hablaba francés, ¡una gran ventaja para nosotros!
¡Lo recomiendo muchísimo!
Una experiencia más que satisfactoria en este restaurante con vistas al mar. Pedimos unas tapas (patatas bravas y pescaito frito con salsa picante) que resultaron deliciosas. El plato principal llegó unos instantes después. No hubo sorpresas desagradables, ya que todos los platos estaban excelentes. Desde el pulpo a la gallega hasta el filete Rossini, no hubo nada que criticar. Todo tenía tan buena pinta como en el plato. Baños limpios y accesibles. Personal muy amable que hablaba tu idioma y varios otros. Un lugar muy agradable y soleado. En resumen, ninguna queja de este restaurante; muy recomendable.