El restaurante ya está en otras manos, así que las críticas anteriores están anticuadas.
El restaurante lo lleva ahora una señora que ofrece comida típica de su tierra: Guinea Ecuatorial.
Precios muy ajustados y buena calidad.
Comimos dos doradas a la brasa con guarnición de plátano frito y verduras por 10€ cada uno.
La dueña también nos dio a probar mollejas de gallina, riquísimas. Ya no quisimos probar más comida por no reventar, pero también ofrece otros pescados como lubina, chicharro y platos típicos ecuatoguineanos como pepesup (sopa de pescado picante) pollo en salsa de cacahuete, pescado en salsa de modika, bambucha (plato vegetariano) vamos, un montón de opciones.
Muy buena atención y todo cocinado al momento. Merece la pena
El ambiente es tranquilo y la música es típica de ese país pero en un volumen moderado.