Fui a cenar porque la comida tenía muy buena pinta, lo que no me esperaba era salir de allí con una experiencia inesperada. El lugar es precioso y las camareras amables, pero Madeleine la cocinera logró transportarme a la bellísima republica dominicana con su ensalada de pulpo y su cebolla al estilo de dominicana. Tomé carpaccio de ternera que también hizo ella y puedo decir que es el mejor que he probado. Muchísimas gracias todos pero en especial a Madeleine porque no sólo comí espectacular sino que además me llevé una sensación mágica que me tuvo flotando en el aire el resto del día. Sin duda volvería y puedo recomendarlo encarecidamente.
El servicio estaba bien, aunque un poco apresurado. El bistec salió en una placa de hierro fundido chisporroteando lo que significa que el bistec no se cocinó, como se pidió. Poke bowl no era tan agradable como de costumbre - parecía pre - preparado y un poco rancio. El salmón no estaba fresco. No nos preguntaron cómo estaba la comida en ningún momento.