Un precioso bar de cócteles, en primera línea de playa, siempre muy concurrido y alegre, con tardes divertidas, bebiendo cócteles "infinitos", 1 litro por persona, bajo petición, sin gastar demasiado, muy bueno, para festejar, divertirse y socializar, de forma sana, también gracias al ambiente típico de los bares españoles, cálido, soleado, acogedor y familiar, tanto que incluso te regalan, como pequeño aliciente, para sumergirte en la experiencia, un collar de flores hawaianas.
El sitio está bien, tiene buen ambiente. Es verdad que no se tiene demasiado espacio, pero es lo que se puede esperar de sitios así, vamos. Los cockteles están bien y son grandes, pero no son ninguna locura. Se olvidaron de traernos la cachimba que habíamos pedido, nos mintieron diciendo que la iban a traer ya cuando se lo recordamos, y al rato ya la cancelamos. El trato fue normal, nada malo pero se olvidaron de eso.