El personal solo habla español, pero pudimos pedir lo que queríamos. La señora fue muy amable y comprensiva. Además de las mesas del bar, también hay un jardín al lado del local. El café estaba bien, la Coca-Cola estaba súper fría con el calor. Todo estaba delicioso. También pedimos un pequeño refrigerio: un panecillo y unas galletas. Recomiendo este lugar.