10/01/2026: Valoración de chef con delantal y sonrisa puesta:
Entrar en La Casa del Mago Guachinche es como brindar el recetario de la memoria: huele a tradición, una cuchara de madera y un domingo bien entendido. El lugar es entrañable de verdad, de esos que no necesitan postura porque ya lo tienen todo ganado desde la puerta.
Las carrilleras que pidió a mi hijo just reverencia y silencio previo al primer bocado: melosas, profundas, de esas que se deshacen sin pedir permiso y te recuerdan que la paciencia en la cocina siempre tiene prima. Plato de los que hacen asentir con la cabeza mientras masticas.
Y lo mío… glorioso 🤣🤗
Las croquetas de pollo con papas fueron directamente una oda al exceso bien hecho. Más pollo que en un corral al amanecer; normal que pareciera que cantaba el gallo. Crujientes por fuera, cremosas por dentro y con ese sabor honesto que devuelve a cuando comer era solo disfrutar y mancharse un poco.
La atención, de matrícula de honor: cercana, profesional y con esto saber estar sin interrupciones, pero acompaña. Como debe ser en un guachinche respetado.
Conclusión del chef:
Cocina sin pretensiones, productos bien tratados, raciones generosas y espíritu canario. Un lugar para volver, para recomendar y para irse con el estómago lleno y el mejor ánimo que sentirás al llegar. ⭐⭐⭐⭐⭐
Reseña del chef (con delantal y sonrisa): Entrar en La Casa del Mago Guachinche es como abrir un libro de cocina lleno de recuerdos: huele a tradición, cucharas de madera y a un domingo perfecto. El lugar es realmente encantador, uno de esos lugares que no necesita presumir porque cautiva a todos desde el primer momento. Las carrilleras braseadas que pidió tu hijo merecen reverencia y silencio antes del primer bocado: tiernas, jugosas, tan tiernas que se deshacen en la boca, recordándote que la paciencia en la cocina siempre tiene recompensa. Un plato que te deja asintiendo con la cabeza mientras masticas.
Y el tuyo… simplemente divino 🤣 Las croquetas de pollo y patata fueron una auténtica oda a la exquisitez preparada a la perfección. Más pollo del que encontrarías en una granja al amanecer; con razón sonaba como el canto de un gallo. Crujientes por fuera, cremosas por dentro y con ese sabor auténtico que te transporta a una época en la que comer era simplemente disfrutar y ensuciarse las manos era perfectamente aceptable.
El servicio fue excepcional: amable, profesional y con ese toque sutil y discreto que complementa a la perfección la experiencia. Tal como se espera de un auténtico guachinche.
Veredicto del chef: Cocina sin pretensiones, ingredientes preparados con maestría, raciones generosas y auténtica alma canaria. Un lugar al que volverás con gusto, recomendarás y saldrás saciado. ⭐⭐⭐⭐⭐
09/01/2026: Atención increíble por parte de Naickana y Camila!