15/02/2026: Estaba en la terraza de este bar al mediodía cuando presencié una situación muy desagradable con dos clientas.
Ayer 14 de febrero era un día de bastante frío en Granada y ellas se sentaron inicialmente en una mesa sin estufa. Cuando quedó libre otra mesa con calefactor, se cambiaron avisando al camarero. Una de ellas incluso recogió los vasos y platos de la mesa anterior y los llevó a la barra para facilitar el trabajo y comunicar el cambio.
A partir de ahí, el trato del camarero fue completamente desproporcionado. En varias ocasiones repitió en voz alta por la terraza: “Podéis pedir lo que queráis, pero os estoy ignorando.” Lo decía delante de todos los clientes.
Después retiró la estufa de su mesa y la trasladó a otra zona. Cuando ellas preguntaron qué estaba ocurriendo, respondió con frases textuales como: “El calor no va a ser para vuestro ..Ñ.y “No voy a hacer lo que vuestro ..Ñ. diga.” También añadió que “Granada está llena de bares” y que eso era “ mala…. granaína”.
La escena fue incómoda para todas las personas presentes. No fue un malentendido ni una discusión por parte de las clientas; fue un comportamiento claramente sexista, machista y humillante, impropio de alguien que trabaja de cara al público. Las expresiones utilizadas no dejan lugar a interpretación.
Posteriormente hablaron con la responsable dentro del local, ya que estaba en cocina en pleno servicio. Ella intentó invitarles, pero ellas se negaron y abonaron su consumición igualmente. Incluso dejaron propina, demostrando que su queja no iba contra el negocio ni contra el resto del equipo, sino exclusivamente contra la actitud de ese camarero.
Como cliente que presenció todo, considero que este tipo de conductas no pueden normalizarse ni justificarse bajo ningún concepto.
14/02/2026: Hemos comido de maravilla. Desde que llegamos, el trato fue cercano y muy profesional. El camarero, Paco, nos atendió en todo momento con una sonrisa, pendiente de cada detalle y haciéndonos sentir como en casa.
La dueña, Mari, fue también encantadora: se aseguró de que estuviéramos cómodos, nos puso la estufa bien calentita y estuvo atenta a que no nos faltara nada. Ese cuidado se agradece muchísimo, sobre todo en días fríos.
La comida, simplemente excelente: platos bien elaborados, sabrosos y con muy buena presentación. Se nota la calidad del producto y el cariño en la cocina.
Sin duda, un sitio para repetir y recomendar. Salimos muy contentos tanto por la comida como por el trato recibido.