22/03/2026: No me gustó nada el sitio, no la atención. Pedimos unas croquetas y recalentadas, pasadas.....no recomendaría.
17/02/2026: A menudo la sombra de los champis vecinos es alargada, pero el Bar Charly no solo aguanta el tipo, sino que brilla con luz propia gracias a una barra que es pura tentación. Si buscas el alma de la cocina riojana en dos bocados, este es tu sitio.
El Morro es, sin duda, el mejor que me he comido en toda mi vida. Lo sirven en su punto exacto: extra crujiente por fuera y con esa textura melosa y gelatinosa por dentro que se deshace en la boca. No es solo un pincho, es una experiencia táctil. El equilibrio de sal es perfecto y te obliga, irremediablemente, a pedir otro corto de vino para acompañar. Si prefieres algo más reconfortante, su carrillera es obligatoria. Está guisada con paciencia, logrando una ternura tal que apenas necesitas morderla. La salsa es oscura, brillante y potente, de esas que te dan ganas de pedir un trozo extra de pan para rebañar hasta el último milímetro del plato. Y para rematar, su mejillón tigre. Tiene ese punto justo de picante que te despierta el paladar sin anestesiarlo. El relleno es cremoso, con un rebozado fino que no aceita y que protege todo el sabor del mar. El ambiente en el Charly es el de los bares de toda la vida: servicio rápido, trato cercano y una barra que se repone constantemente (muy buen vino). Es el complemento ideal para alternar en la zona alta de la Laurel. Si quieres una experiencia completa, no te limites a mirar desde la puerta, entra, hazte un hueco y disfruta de su cocina.